Pruebas de baloncesto infantil (nacidos en 2013-2014)
Las pruebas de baloncesto en categoría infantil son, para muchas familias, el primer contacto serio con la captación de los clubes. En la temporada 2026-2027 juegan en infantil los nacidos en 2013-2014, chicos y chicas de doce y trece años que acaban de dejar atrás el minibasket y se enfrentan a un cambio enorme: la canasta sube a 3,05 metros, el balón crece, desaparecen algunas de las reglas que obligaban a que todos jugaran y, por primera vez, existe un Campeonato de España de Clubes y otro de Selecciones Autonómicas para su edad. Es lógico que los clubes empiecen aquí a seleccionar de verdad y que muchas familias sientan que «ahora es cuando hay que moverse». Esa sensación tiene parte de razón, pero conviene matizarla, porque a los doce años el cuerpo y la cabeza todavía cambian muchísimo de una temporada a otra.
Esta página explica qué significa ser infantil en el baloncesto español, qué observan los entrenadores en una sesión de valoración, en qué momentos del año se mueven los equipos y cómo acompañar a un jugador de esta edad sin convertir cada partido en un examen. Somos un guía independiente: no organizamos pruebas ni representamos a ningún club, y cuando un dato depende de cada entidad, lo decimos. Si todavía no tienes claro en qué categoría juega tu hijo o tu hija, la tabla completa de años está en edades y categorías, y recuerda que cada federación autonómica publica su circular, que es la referencia definitiva para confirmar los años de nacimiento.
Infantil, el gran salto: qué cambia en la prueba de baloncesto
El paso de alevín a infantil es probablemente el más brusco de toda la formación. En alevín se juega minibasket: balón número 5, aro a 2,60 metros, sin defensa en zona y con participación obligatoria de todos los jugadores. Al llegar a infantil, todo eso desaparece. La canasta reglamentaria exige más fuerza y mejor mecánica de tiro, la defensa puede organizarse de otras maneras y el entrenador decide los minutos con más libertad. Para un jugador que dominaba el minibasket gracias a su físico, el cambio puede ser duro; para otro con buena técnica pero menos fuerza, puede ser el momento de despegar. Por eso los técnicos miran a los infantiles con cierta prudencia y evitan conclusiones rápidas.
Infantil equivale a la franja U14 y es, según la Federación Española, la primera categoría que compite en el Campeonato de España de Clubes Infantil y en el de Selecciones Autonómicas Infantil. A eso se suma la Minicopa Endesa, el torneo de equipos infantiles de los clubes de la Liga Endesa que organiza la ACB desde la temporada 2003-04 y que se juega en la ciudad de la Copa del Rey. Tres escaparates nacionales en una sola categoría explican por qué la captación se intensifica: los clubes con cantera quieren tener a los mejores jugadores de esta generación cuanto antes, y los ojeadores acuden a esos torneos con atención especial.
Qué observan los técnicos en una prueba de baloncesto infantil
A los doce y trece años, la altura engaña mucho. Algunos jugadores ya han dado el estirón y otros no lo darán hasta los quince o dieciséis, y cualquier entrenador con experiencia lo sabe. Por eso, en una sesión de valoración de categoría infantil, la mirada se dirige sobre todo a lo que dura: la coordinación, la relación con el balón, el bote con ambas manos, la mecánica de tiro, el juego de pies y la capacidad de entender lo que pasa en la pista. Un jugador que lee bien el juego, que pasa en el momento justo y que defiende con los pies, aunque hoy sea bajito, suele interesar más que otro muy alto que depende solo de su físico.
También pesa la actitud. Los técnicos se fijan en cómo responde el jugador a una corrección, si la aplica en la siguiente jugada, si se comunica con los compañeros que acaba de conocer y si mantiene la intensidad cuando algo sale mal. En infantil todavía no se busca un perfil cerrado por posición, como ocurrirá en cadete o júnior, sino jugadores completos y con margen de mejora. Si te piden probar en otra posición, es una buena señal: quieren ver tu polivalencia. Y una idea para los nervios: nadie espera que un infantil lo haga todo bien en una hora. Lo que se recuerda es la energía, la defensa y la disposición para aprender.
Calendario de la prueba de baloncesto en categoría infantil
El curso de un infantil tiene varios momentos clave, que repasamos mes a mes en la guía de la temporada. Entre septiembre y octubre arrancan las ligas de formación. A principios de enero se juega el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas cadete e infantil; la edición de 2025 se celebró en la provincia de Huelva del 3 al 7 de enero. En febrero, la Minicopa Endesa coincide con la Copa del Rey: en 2026 se disputó en Valencia, entre el 19 y el 22 de febrero, y la ganó el Real Madrid al Valencia Basket por 93-77. Y entre finales de mayo y principios de junio llega la fase final del Campeonato de España de Clubes Infantil, que en 2026 tuvo sede en Huelva, Aljaraque, Punta Umbría y Palos de la Frontera.
Justo al terminar ese campeonato de clubes, entre mayo y junio, es cuando muchos equipos cierran plantillas para la temporada siguiente y cuando se concentran las pruebas abiertas, si el club las organiza. El Real Madrid, por ejemplo, ha anunciado sus pruebas de acceso a la cantera a finales de primavera en los últimos años, con inscripción mediante formulario. Otros clubes no publican convocatoria y prefieren invitar a jugadores que han visto durante el curso. En verano llegan los campus, y en septiembre, con las ligas recién iniciadas, todavía puede quedar algún hueco por bajas. Para un infantil, preguntar en marzo o abril da bastante más margen que hacerlo en pleno julio.
Campeonatos de España: el escaparate de la prueba de baloncesto infantil
El Campeonato de España de Clubes Infantil reúne cada año a los mejores equipos de la categoría, en masculino y en femenino. Según los datos más recientes que hemos podido contrastar, en la edición 2024-25 el título masculino fue para el Barça y el femenino para el Valencia Basket. Llegar a esa fase final con un club es una oportunidad extraordinaria para cualquier jugador, porque se mide con los mejores de su edad y juega delante de técnicos de toda España. Pero no es imprescindible: la mayoría de los infantiles que acabarán jugando a buen nivel nunca disputaron ese campeonato, y siguieron creciendo en sus ligas autonómicas hasta que llegó su momento.
El Campeonato de España de Selecciones Autonómicas Infantil funciona de otra manera: cada federación convoca a sus mejores jugadores y jugadoras de la categoría, con equipos masculinos y femeninos. Que una selección autonómica brille en ese torneo no es casual; la selección infantil femenina de la Comunidad Valenciana, por ejemplo, fue oro en 2025. Para un jugador, la convocatoria no se pide en una prueba abierta: se gana destacando en la liga durante el curso, que es donde los seleccionadores observan. Y la Minicopa Endesa, reservada a los equipos de los clubes de la Liga Endesa, es un tercer escaparate, aunque solo accesible para quienes ya forman parte de esas canteras.
Preparar una prueba de baloncesto infantil sin presión
A esta edad, la mejor preparación es la que no se nota. Los días previos a una sesión, basta con entrenar como siempre, con algo más de trabajo de bote con la mano débil y tiros desde distancias cómodas, ahora que la canasta está más alta. Nada de cambiar la mecánica de tiro la semana anterior. La noche antes, cena normal y a dormir pronto; la mañana de la prueba, desayuno de los de siempre. Unas zapatillas que ya se hayan usado, ropa cómoda, una botella de agua y algo de fruta en la mochila son suficientes. Llegar con tiempo para calentar tobillos, rodillas y hombros con calma ayuda a jugar sueltos y reduce el riesgo de pequeñas lesiones.
En la pista, la consigna para un infantil es sencilla: defender fuerte desde el primer minuto, correr siempre, hablar con los compañeros y no esconderse tras un fallo. Más allá de eso, que disfrute. Al salir, evita el interrogatorio en el coche sobre cada acción: pregunta cómo se ha sentido y qué ha aprendido. Si la respuesta del club es negativa, pide con educación una valoración de qué mejorar y conviértela en objetivos para la temporada. Tienes más ideas en la guía para preparar la prueba. Muchos jugadores que no entraron en un equipo con trece años lo hicieron con quince, después de crecer y de seguir trabajando con paciencia en su club.
Familias de infantiles y la prueba de baloncesto: estudios, verano y derechos
El paso a infantil coincide con el inicio de la secundaria, y esa coincidencia no es menor. Un equipo de nivel puede entrenar varias tardes por semana y jugar los fines de semana, y para un chico de doce años que empieza un curso más exigente, el equilibrio entre estudios, deporte y descanso es fundamental. Antes de comprometeros con un club más ambicioso, comparad horarios, distancias y transporte. En verano, algunos campus están pensados para esta franja de edad, como el Skills Camp y la Shooting Academy de L'Alqueria del Basket, en Valencia, para nacidos entre 2011 y 2015. Son actividades de pago para entrenar y disfrutar, no pruebas de acceso; los repasamos en la guía de campus.
En cuanto a los derechos del menor, recuerda dos cosas. Un infantil tiene menos de catorce años, de modo que, según el artículo 7 de la LOPDGDD, el consentimiento para tratar sus datos en un formulario de inscripción lo dan sus padres o tutores. Y desde la LOPIVI (Ley Orgánica 8/2021), los clubes que trabajan habitualmente con menores deben tener un delegado o delegada de protección, y sus técnicos y voluntarios deben acreditar que no constan en el Registro Central de Delincuentes Sexuales. Es perfectamente razonable preguntar al club por ello. Una entidad seria responderá sin problema y lo verá como una muestra de interés, no de desconfianza.